Aún es de noche en Caracas: un thriller sobre la realidad venezolana
La historia se sitúa en Caracas, Venezuela, a mediados de 2017. Una mujer se encuentra despidiendo a su madre en el cementerio, un momento que se torna aún más doloroso cuando recuerda que, durante meses, tuvo que conseguir los remedios en el mercado negro, sin saber si eran efectivos o estaban vencidos. Al regresar a su departamento, se da cuenta de que su hogar fue tomado por un grupo de mujeres chavistas que piensan que, al haber fallecido su madre, ya no lo necesita. Calificada como enemiga del régimen, la mujer se ve obligada a refugiarse en un departamento del mismo piso, donde también ocurrió otra tragedia. Desde allí, observa a las intrusas con la esperanza de recuperar algo valioso en un descuido. Todo esto pasa mientras afuera se reprimen las manifestaciones que invadieron las calles del país.
Las escenas nocturnas que se presentan son realmente impactantes, llenas de tensión y un color rojo ardiente que resalta la angustia de la situación. La protagonista, perdida y sin rumbo, se pregunta qué puede hacer ahora que ha perdido a su madre, su hogar, y la paz que alguna vez conoció. El país en que creció ya no existe.
La adaptación cinematográfica
Esto es lo que plantea Karina Sainz Borgo en su novela “La hija de la española”, que ha tenido éxito en 28 países y ahora ha sido adaptada al cine por Mariana Rondón y Marité Ugas. Ellas son conocidas por su trabajo en “Pelo malo” y otras producciones aclamadas. Aunque ambas películas tratan temas complejos, hay diferencias notables. “Pelo malo” contaba la historia de un niño con deseos de alisar su cabello, ofreciendo un retrato cotidiano de la vida en un monobloc caraqueño, mientras que “Aún es de noche en Caracas” aborda una realidad más sombría, llena de miedo y desesperanza, que resuena con muchas personas en Venezuela.
La película se desarrolla como un thriller de suspenso, donde la protagonista debe ingresar en un mundo de mentiras, tratando de conseguir un pasaporte falso para poder escapar. En su camino, enfrenta múltiples obstáculos, desde aduaneros hasta fanáticas del régimen, lo que convierte su lucha en una verdadera carrera contra el tiempo.
Reflexiones sobre el país
En la novela, hay un diálogo significativo donde se habla de los años de gloria del Comandante y cómo el país ha derivado en un esperpento. “Siempre será de noche”, dice una de las personajes, encapsulando la pesadez de la realidad. La película lleva esta conversación a un nuevo nivel, sugiriendo que, aunque la oscuridad persista, siempre hay un nuevo amanecer, aunque sea nublado e inquietante.
Un equipo mayormente venezolano
Un dato interesante sobre la producción: aunque hay algunas tomas de corresponsales extranjeros, la mayoría de la película fue filmada en México con talentos mayormente venezolanos. Desde las directoras hasta actores como Edgar Ramírez y muchos otros del elenco, todos forman parte de esta historia que refleja el éxodo de venezolanos. Sin embargo, hay excepciones como la protagonista Natalia Reyes, que es colombiana, y el músico argentino Camilo Froideval.
“Aún es de noche en Caracas” es una pieza cinematográfica que no solo refleja la tragedia personal de su protagonista, sino también la realidad que miles de venezolanos enfrentan en su día a día.